Hace unos días, deambulaba por las calles del barrio alameda, bajo un sol caluroso y ardiente, típico en el trópico al mediodía, de pronto surge, cruzando la calle para empezar una cuesta asfaltada, un paletero; Figura atípica, ya en las calles de mi país, no porque no crezca la economía informal sino por que la violencia de las maras que pululan en los barrios, hicieron de ellos, años atrás, como ahora de los taxistas y buseros, objeto de sus amenazas por el llamado impuesto de guerra.
Sudoroso y entrado en años, más propio de la tercera edad que de la población económicamente activa, se acerca en diagonal empujando su carrito de mano de helados y tintineando sus campanas, al carro, sus ojos se cruzan con los míos por la ventana y en su mirada hay un ruego mientras su voz
Me grita: Paletas!, Paletas!! Algo en su delgadez contrasta con lo enérgico de su hablar.
Lo rehuso, me niego a comprarle, angustiados sus ojos, nuevamente grita: Paletas! Cómpreme Paletas!! Y a continuación, en un quedo de su garganta, me dice: cómpreme que aun no vendo nada y ni pa comer tengo!! El corazón se estruja, el anciano ruega. No puedo ser indiferente y simplemente accedo. Deme una de chocolate, cuanto cuestan?. Veinticinco lempiras, y agarra 5 paletas, lléveselas por 100 lempiras, le doy mi ganacia, me dice, pero cómpreme las todas!......"Que miseria!" pienso, reflexionó, que no ando nada mas en mi billetera, pero me veo más joven, más preparado profesionalmente, aunque sea tortillas habrá de comer en casa, pero este anciano, que comerá? Que tendrá? Cuantas bocas alimentara? Sin pensarlo le tomo solo 4 paletas y le paso los cien pesos. Dios lo bendiga, me dice. Paletero moderno, que hago ahora con estas paletas, bajo este sol ardiente? No me las comeré yo todas y estoy lejos de casa, compartirlas? Con quien? Busco en mi mente, sin poder responder. Cuadras arriba, un semáforo organiza el tráfico en un cruce importante por casa de gobierno, donde día con día muchachos indigentes y hombres fuertes pero desempleados junto a niños resisto leros, se agolpan a limpiar vidrios de autos en marcha, pero hoy esta lleno de mujeres esa esquina, será por la hora? Son ellas las que junto a niños en brazos limpian vidrios, esta vez, cual parabrisas humano, hay una octogenaria, otra multipara, allá, una embarazada, con las piernas hinchadas de tanto andar, las ves? Te percatas de su presencia? Has considerado como viven su existencia?
Y todas mendigando!!! Ya encontré con quien compartir las paletas, les doy tres, asombradas sonríen ante aquel inusual obsequio y junto a ellas me como la mía yo también.
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